Tuiteros buscando nuevos campos semánticos [Cada integrante es responsable de su publicación]
lunes, 28 de enero de 2019
martes, 1 de enero de 2019
¿Tú no?
-La Lluviedad
Tú no sabes lo que es despreciarte tanto que hay días que apenas funcionas, pero no tantísimo como para dejar de hacerlo.
No sabes qué es estar riéndote de algo, en compañía de gente que amas, que te ama, y de la nada sentir en el pecho esa corriente lenta, tibia apenas e insípida, de desencanto de la vida, de tu vida.
De qué hago aquí. De para qué.
No sabes qué es dudar de todo lo que haces, de qué propósito puede tener decir tus ideas, tus deseos, tus bromas si ni para ti tienen sentido ni les hallas provecho.
Mirarte en el espejo con tu cúmulo de rechazos de todo tipo que a veces quieres creer que son imaginarios pero que ya son tantos que no pueden ser inventados, y pensar con razón, qué esperabas, o solo exhalar una risita con autoburla.
Llegar a un lado y enseguida querer irte porque con nadie haces juego, y volver a tu isla consciente de que tampoco ahí harás juego porque solo estás tú y tú tampoco te sirves para eso.
Andar por los días con cuidado de tocar a la gente y a las cosas lo menos posible para no molestar, para no perturbar ese hilito de equilibrio que te mantiene en la vida. Llevar puestos tus lentes de absurdo con los que todo se ve de utilería y no querer quitártelos porque habértelos puesto es tan absurdo como querer deshacerte de ellos.
No eres isla desolada.
Tú no sabes, no te has condenado.
El ritual de todos los días frente al espejo, a ver si pega.
miércoles, 5 de diciembre de 2018
lunes, 5 de noviembre de 2018
Creación
Por @Annberbiz
¿Qué estoy haciendo al escribirte?
Te escribo a la medida de mi resuello.
Estoy intentando plasmar tu perfume.
Te sigo inventando en lugares y ciudades,
sin lograr descifrar, qué lugar ocuparé en ti;
este involuntario instinto no puede ser descrito.
Te escribo en instantes de confusión,
en imágenes que se funden con la bilis de una urbe.
Sin embargo, tu paisaje me causa cansancio.
Mis manos frías teclean tu futura vida lúgubre.
Sé qué ahí está la belleza,
la fealdad será tu estandarte de guerra.
Yo amo lo feo, de un amor de igual a igual.
Te estoy haciendo, te estoy creando.
Te hago hasta llegar a los huesos.
Junto universos y miedos, que salían de mí.
Para erigirte con estructuras nítidas y sombrías,
el mal nos dominará, en un estado nuevo y verdadero.
Te escribo para darle forma a elementos
que se resignan ante mis inquietudes.
Sucedes aquí y ahora.![]() |
| Foto: Iván R. |
sábado, 3 de noviembre de 2018
No es feminista
Por @cumbiabich
Tenía como 10 años cuando mi abuela me mandó a comprar unos tés para un familiar enfermo suyo.
Caminé un chingo, como 2 kilómetros seiscientos cuarenta nueve metros para tomar el camión que me llevaría al mercadito porque los camiones y peseras que pasaban por la casa, tenían otra camino.
Era fastidioso que fuera anca la verga porque era verano
y el sol estaba muy muy fuerte.
"—Mmmm acabas de nacer y ya estás cansado.
Todavía ni te vas y ya te estás quejando"
—me decía la abuela—
"ándale ya vete que se te va hacer más tarde."
Recuerdo que estábamos desos veranos de 38 grados y en la banquetilla de la ventana de la casa de mi abuela se me había quedado el bote con agua que la abuela me había llenado y que a medio camino que me acordé me dio weba regresar por él.
Ya que llegué a la parada habían pasado algo así como 10/15 minutos y el camión no pasaba.
A un lado mío, también toda asoleada,
estaba una morra de unos 25 años, algo así.
Bonita.
Era un pinche pitadero de los carros que pasaban;
chingos de chiflidos. Otros en cambio, bajaban la velocidad del tsuru y hacían sus panchos gritándole mamada y media. Ah y se creían caritas, haciendo de pedo sus dizque poses galantes pinches.
Y la morra lejos de voltear, con el calorón hacía gesticulaciones de pena y molestia.
Puto solazo.
Yo con mis chorros de sudor en la frente y en el cuello volteaba a ver si venía el puto camión.
La vieja estaba igual con gestos desesperados porque no llegaba.
La chava traía un pantalón de mezclilla apretado.
De los azules descoloridos con cloro.
Yo traía mis eternos chores blancos de algodón puma.
La incomodidad de estar parados en pleno sol asfixiaba.
Y la morra por más que se movía nomás no se hallaba.
Y es que la parada no tenía techito.
Nuestra desesperación se exasperó cuando llegó un carrito de paletas de hielo para justamente pararse frente a nosotros.
Era un paletero engorroso que con su paño rojo desos con los que lavan los carros se secaba la frente y se nos quedaba viendo para que le compráramos.
Luego comenzó a ofrecer y primero se dirigió con la ruca.
Paletas y esquimales.
Con la falta de dientes frontales esbozaba su risa chimuela ofreciéndole el producto.
Ella negó amablemente y después me ofreció a mí y después a otro niño que acababa de llegar.
El paletero cerró su carrito con la tapa de acero inoxidable diciendo groserías y ya.
Hasta que se largó.
Puto chofer.
Pero no era chofer.
Era chofera.
"Es que se atravesó el tren.
Pásenle, súbanse rápido."
Rum Rum!
"Vengo atrasada."
Venía semivacío.
-continuará-
jueves, 1 de noviembre de 2018
Memoria sin nostalgia
-La Lluviedad
¿Tú crees que las nubes tienen memoria?
Siempre que pasábamos por el caminito donde se atravesaba la ruta de los camiones con esa parte de la ciudad que era arroyo con huertos a la orilla me preguntabas más o menos lo mismo.
A veces no preguntabas, afirmabas nada más.
Yo creo que sí han de tener memoria, siempre está lloviendo aquí, aunque el resto de la ciudad esté
seco, aquí siempre está mojado.
Tienen que acordarse.
Las nubes tienen memoria.
Tienen memoria de ti, para mí, de cuando pasábamos por este puente y me lo preguntabas, o me lo proponías, o afirmabas o confirmabas o reafirmabas:
Yo creo que las nubes tienen memoria.
Siempre encontrábamos, si no lluvia, vestigios de lluvia; si no vestigios, presagios.
Chispitas milimétricas asomándose hacia nosotras por el parabrisas, con su carita transparente pegada al cristal, viendo cómo nos maravillaba que el cielo siempre recordara dónde llover.
Tienen memoria, me decías, e imaginábamos sus viajes por toda la tierra, fantasmas paseantes de la costa al desierto, al conjuro del frío que las realizaba en hielo en la tundra, a cielos grises tumultuosos de otras nubes, a cielos cafés donde el humo venenoso había reemplazado a casi todas las nubes.
Y de ahí de vuelta a nuestro puente, que en algún tiempo no había sido puente sino el puro arroyo ahora esquelético que solo en partes era visitado ya por las nubes que recordaban de vez en cuando dónde venir a llover.
Te gustaba contar que el tiempo de las nubes era distinto al nuestro, y que se asomaban, incluso después de años, a ver si los peces, las garzas iban a venir a jugar al arroyo, como cuando los niños van a casa de sus amigos a ver si van a salir hoy.
Siempre me dabas historias de esas nubes, que decías, eran las mismas, y estabas segura porque años de vivir mirando al cielo te habían hecho experta en la materia, la materia blandita, la materia húmeda, la materia aborregada, materia blanca inmaterial que puebla el cielo.
Y sí, sí tienen memoria.
Y no, no son estas, las del arroyo venido a puente, las únicas que tienen memoria, ni las otras trotamundos, ni incluso los oscuros espíritus de la combustión vehicular. El humo del cigarro tiene memoria también, memorias más puras porque carecen del artilugio de las palabras, son golpecitos de sentimientos que nadie puede mentir.
Tienen memoria las nubes, sí tienen, y a partir de ahora, que te recuerden ellas, porque yo ya te escuché demasiado y por recordarte a ti me he distraído de mí, me he olvidado, me perdí entre tus palabras bonitas, entre tu acercarme al cielo, asimilarme a la arena y al mar, compararme con abismos, laberintos, profundidades confusas, florecillas fáciles, frágiles. Hundirme en misterios.
Soy yo, soy persona, no soy sirena, no soy recuerdo de nube, no soy musiquita, soy cuerpo pero soy más que cuerpo. No soy brisa, soy piel, pero soy más que piel. Ya entiendes, soy alguien, soy yo.
Soy sola y soy con el mundo todo, con las nubes también si quieres, pero soy sola, soy libre, soy yo.
sábado, 27 de octubre de 2018
domingo, 21 de octubre de 2018
Fantasía
Fantasía
A la risa se le ha escapado la sinceridad y la realidad al
"te amo".
Los miedos tienen miedo, mis penas buscan el pan en tus labios
mientras el tiempo pasa para hacernos más fuertes y débiles a la vez.
Me he grabado el sonido de tu voz en una melodía cálida que
abraza mi alma.
He dejado el pasado atrás, tú y
yo no somos coincidencia, ni futuro, somos en cada día la prueba de un destino
que deseo que se cumpla.
En la memoria está cada expresión
que ha mostrado tu rostro, cuando sin pensar mis peores versiones se han
manifestado y he adorado la forma en la que a pesar de ello has decidido
quedarte.
He odiado la complejidad de tu
Inocencia y perdidamente me he enamorado de ella.
Llevo conmigo las promesas pactadas
con el corazón, tu aroma impregnado en mi cuerpo y la ternura de tus manos
acariciando mi piel.
He guardado la silueta de tu
cuerpo debajo de mis ojeras mientras te encoges como buscando mis labios, como
besando mi ser.
Me he quedado atrapada en tu rostro
de niño feliz, y feliz soy entre los deseos compartidos, escondidos entre tus
pestañas mientras duermes.
Las mañanas son anheladas desde
que te encuentras del otro lado de la ventana.
-Ayded HDíaz -
viernes, 5 de octubre de 2018
Mi beatitud
Por @Annberbiz
Desciendo con los ojos vendados,
fragmentada hacia la soledad.
Recorro en tus recuerdos,
que no me dejan sanar.
Fugitiva de mi cordura
y con sangre en las manos
rezo por tu alma.
Las llagas siguen abiertas,
esperando en tu altar que
recorro con fe al andar.
Sonrío, estoy más cerca.
Tu voz se asoma.
levanto la mirada,
estoy llegando a tu paz.
Eres mi beatitud y el delirio
de una fe perdida.
Te añoro, te adoro, te odio...
Me pierdo al final del descenso,
sin un lugar adónde ir,
sin tu voz que se apagó pasos atrás.
Me extingo como la luz
de una vela a quien ya
no tiene a quién alumbrar.
La venda en mis ojos
es permanente ya.
miércoles, 3 de octubre de 2018
El día que el micrófono se descompuso y afuera había una mesa servida de chocolates calientes y el señor de los camotes se quedó sin venta pero tu tía le dio de cenar
Hace unas semanas me pediste que te escribiera un cuento. Te dije que cuando lo he intentado nunca salen como me gustan, que tú sabes más de eso que yo, y que sería mejor que nos viéramos, si quieres en mi casa o en un motel para que fuera con nuestros ruidos y silencios.
Dijiste que me ibas ayudar a ordenar las ideas que porque así es como se empieza pero que en lo que queda del año no te queda ningún día libre sino hasta el otro.
Igual no hay pedo. Si supieras lo que sueño cuando me quedo dormido te daría mucha risa y a ti no te gusta reír, así que vale.
Traigo ganas de ti y de escribir y quisiera darte la sorpresa de que ya tengo algo pero la neta ni sé qué escribir. Lo que sí es que sea sobre algo en que me ayudes a corregir la sintaxis porque me apendejo.
O igual describirte lo esencial que pude llegar a sentir de ti la última vez que te vi.
Aunque fuera toda esa lloradera al final.
A veces creo que la vida no existe y que lo que realmente vivimos y sentimos son energías de un pasado hace millones de años y de otros cosmos que no tenemos forma de verlos y nos mantienen en sus órbitas porque es él y los otros los que en realidad no quieren estar solos y no nosotros los humanos.
Maniqueísmos de la cumbia, miamor.
Bueno me despido. Ya van a ser las 5 de la mañana y ya me tengo que ir a la carretera. Tengo un viaje de 15 horas y necesito prepararme bien porque los duendes ya se aparecen de día.
Traen cotorreo pero no me interesa.
No sé en tu pueblo si haya pero evítalos.
Tienen ojos mágicos y se roban los chocolates del oxxo.
Una vez vi que se bajaron de un tren y llegaron a uno de un costado y nadie se metió.
También había avispas y platicaban en ruidos.
Espero pronto llegue el 2019 para vernos y hacer otras cosas aparte de escribir.
Este tiempo lo voy aprovechar para hacer otras cosas que te quiero regalar en la calle.
Y también quisiera ver de qué se trata ese año para ver si lo adelantamos o no, pero hasta que sea presente, no antes.
No digas nada porque los proyectos antes se salan.
Cuídate.
Te quiero muxho.
Dijiste que me ibas ayudar a ordenar las ideas que porque así es como se empieza pero que en lo que queda del año no te queda ningún día libre sino hasta el otro.
Igual no hay pedo. Si supieras lo que sueño cuando me quedo dormido te daría mucha risa y a ti no te gusta reír, así que vale.
Traigo ganas de ti y de escribir y quisiera darte la sorpresa de que ya tengo algo pero la neta ni sé qué escribir. Lo que sí es que sea sobre algo en que me ayudes a corregir la sintaxis porque me apendejo.
O igual describirte lo esencial que pude llegar a sentir de ti la última vez que te vi.
Aunque fuera toda esa lloradera al final.
A veces creo que la vida no existe y que lo que realmente vivimos y sentimos son energías de un pasado hace millones de años y de otros cosmos que no tenemos forma de verlos y nos mantienen en sus órbitas porque es él y los otros los que en realidad no quieren estar solos y no nosotros los humanos.
Maniqueísmos de la cumbia, miamor.
Bueno me despido. Ya van a ser las 5 de la mañana y ya me tengo que ir a la carretera. Tengo un viaje de 15 horas y necesito prepararme bien porque los duendes ya se aparecen de día.
Traen cotorreo pero no me interesa.
No sé en tu pueblo si haya pero evítalos.
Tienen ojos mágicos y se roban los chocolates del oxxo.
Una vez vi que se bajaron de un tren y llegaron a uno de un costado y nadie se metió.
También había avispas y platicaban en ruidos.
Espero pronto llegue el 2019 para vernos y hacer otras cosas aparte de escribir.
Este tiempo lo voy aprovechar para hacer otras cosas que te quiero regalar en la calle.
Y también quisiera ver de qué se trata ese año para ver si lo adelantamos o no, pero hasta que sea presente, no antes.
No digas nada porque los proyectos antes se salan.
Cuídate.
Te quiero muxho.
lunes, 1 de octubre de 2018
Ciencia fricción
Caricias que se desvanecen instantáneas.
Caricias que se ocurren pero no ocurren.
Que correrían dichosas la tela que también te es caricia, para recorrer ese espacio de piel que se asoma cuando tu blusa respira.
Caricias que yo qué, caricias que ya qué.
Que no te bajarían el cielo todo porque pa' qué quieres eso (jajaja, saludos), pero sí hilitos de nube que también se desvanecerían instantáneos pero sobre tu piel.
Caricias en tus muslos.
Caricias entre tus muslos.
Caricias entre nuestros muslos.
Caricias que yo ya qué.
Caricias que me especializarían en colores.
En tus colores, en tus mil crepúsculos, en tus dos mil flores.
Que esperaste y que le quedamos a deber a tu espalda.
Que le quedamos a beber a tu vientre.
Caricias de lejos que de todas maneras no iban a existir por ese jueguito de la energía entre átomos y de todas maneras nunca nos íbamos a tocar.
Imposibles desde siempre.
Caricias que vengo a escribir porque con alguna acción, aunque simulada, se tienen que materializar, porque las tengo que soltar.
Pero, peropero.
Caricias que aquí te esperan.
Caricias que se ocurren pero no ocurren.
Que correrían dichosas la tela que también te es caricia, para recorrer ese espacio de piel que se asoma cuando tu blusa respira.
Caricias que yo qué, caricias que ya qué.
Que no te bajarían el cielo todo porque pa' qué quieres eso (jajaja, saludos), pero sí hilitos de nube que también se desvanecerían instantáneos pero sobre tu piel.
Caricias en tus muslos.
Caricias entre tus muslos.
Caricias entre nuestros muslos.
Caricias que yo ya qué.
Caricias que me especializarían en colores.
En tus colores, en tus mil crepúsculos, en tus dos mil flores.
Que esperaste y que le quedamos a deber a tu espalda.
Que le quedamos a beber a tu vientre.
Caricias de lejos que de todas maneras no iban a existir por ese jueguito de la energía entre átomos y de todas maneras nunca nos íbamos a tocar.
Imposibles desde siempre.
Caricias que vengo a escribir porque con alguna acción, aunque simulada, se tienen que materializar, porque las tengo que soltar.
Pero, peropero.
Caricias que aquí te esperan.
viernes, 28 de septiembre de 2018
domingo, 23 de septiembre de 2018
Aún no llega octubre y el corazón ya tiene fisuras
Aún no llega octubre y
el corazón ya tiene fisuras.
Derramaste mis lágrimas sin importan que tan triste era dejar mis ojos en la sequía.
Caminaste tan rápido como pudiste y sin tener que darme la espalda ya me habías dejado atrás.
Dejaste de quererme antes de conocer la sonrisa que tu presencia plasmaba en mi rostro, saliste tan rápido por la puerta de emergencia de tu propia imaginación.
Mi piel no fue suficiente para abrigar tu alma, y curtirla era algo que no merecías.
Mi paciencia dejó de conocer límites y el amor propio se alejó con cada mentira que dijiste y que claro, yo siempre creí a costa de tu poca lógica.
Y sin en cambio te recuerdo entre sueños de ojos abiertos, te maldigo entre labios cerrados por el quiebre de mi voz al mencionar tu nombre.
La locura se extinguió, la cordura enfermó a mi pequeño corazón.
Qué fácil es el abandono cuando es uno el que se va...
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Cima nocturna
Por @Annberbiz
Ausente el
descanso, me pierdo entre paredes mudas y que hablan en voz de pintas furtivas.
Y ahí, en
donde la extensa plasta negra sobre la tierra que recibe mis pasos bifurca su lengua,
tres
ángeles luminosos, celosos del tiempo, muerden el ansia de los motores.
El mundo
se gira para el otro lado, ese que
despierta entre huecos,
el que se cansa
de las miradas, la carne y sus pecados;
y sin
conciliar los sueños, con el deseo de vivirlos,
se sabe
muerto y libera sus fantasmas:
dos notas
en una noche de neón,
un momento
para ser,
para estar
alerta,
sentidos,
noche,
tú.
lunes, 3 de septiembre de 2018
Marchas y retornos
Por @cumbiabich
Vale madre la felicidad cuando te conoce.
Cuando crees que el control pueda ser sujeto por tu experiencia.
Porque aunque sea nueva por naturaleza, hay otras influencias mundanas que modifican los tratos iniciales.
A ti que eres cualquier sujeto con condición de desencanto, del descorazón, o esa linda contraparte.
Donde siempre tiene el tiempo de amargarnos, como un no me enteré, portador de alacranes negros. Espantamomentos.
Moralizando y viendo, que esto es bueno o no, sin la covincencia prohíbes y censuras.
Por el legado que nos fue atribuído.
Y envías lejos, donde quizá sí, quizá no, pero que son escenarios recordados por el ímpetu enraizado.
Y que ahí es a veces donde amanecemos.
Porque contigo uno siempre está en diagonal en construcción. La deriva oculta.
Brindas desconcierto, plaga del toc también participas.
El último eslabón de las decepciones del círculo completo.
En el rosario de desencuentros.
Partiendo lejos una y otra vez.
Nublados de la vista en la tarde reseca.
En los atardeceres colores pastel.
Y que la noche parte con estadías vagabundas y nos abriga.
Las metáforas volviéndose reales.
Brincos añales de egolatría.
La sumisión de los derechos que no debieran justificarlo.
"Equipado con sus cinco sentidos,
el hombre explora el universo que lo rodea y a sus aventuras las llama ciencia"
Hubble
----------------Vale madre la felicidad cuando te conoce.
Cuando crees que el control pueda ser sujeto por tu experiencia.
Porque aunque sea nueva por naturaleza, hay otras influencias mundanas que modifican los tratos iniciales.
A ti que eres cualquier sujeto con condición de desencanto, del descorazón, o esa linda contraparte.
Donde siempre tiene el tiempo de amargarnos, como un no me enteré, portador de alacranes negros. Espantamomentos.
Moralizando y viendo, que esto es bueno o no, sin la covincencia prohíbes y censuras.
Por el legado que nos fue atribuído.
Y envías lejos, donde quizá sí, quizá no, pero que son escenarios recordados por el ímpetu enraizado.
Y que ahí es a veces donde amanecemos.
Porque contigo uno siempre está en diagonal en construcción. La deriva oculta.
Brindas desconcierto, plaga del toc también participas.
El último eslabón de las decepciones del círculo completo.
En el rosario de desencuentros.
Partiendo lejos una y otra vez.
Nublados de la vista en la tarde reseca.
En los atardeceres colores pastel.
Y que la noche parte con estadías vagabundas y nos abriga.
Las metáforas volviéndose reales.
Brincos añales de egolatría.
La sumisión de los derechos que no debieran justificarlo.
sábado, 1 de septiembre de 2018
A veces mordidas
Por la pinche Lluviedad
Hace como dossstrés noches te estuve cantando de memoria hasta dormirme.
En ese momento fue inconsciente mi repaso de ti, un cantarte casi mudo, pero ahora que te escribo me llena, me inflama la exaltación con que te entonaba recién te aprendí.
Desperté con mis dedos desafinados repasando las partes de mi piel donde tus labios me cantaron besos.
Tu cuerpo era esa canción que emociona y se nos sale a gritos; me dejaba guiar por su melodía, las subidas y bajadas que armaban tu cintura, tus pechos, tu cuello, y repasaba tus labios como estribillo delicioso que permanecía como música de fondo de todo lo que hiciera en los días siguientes.
Nos cantábamos mutuamente con el mismo entusiasmo, a veces en voz bajita como empieza el mar, vaporoso, y poco a poco nos íbamos cantando más y más profundo; ensayábamos llegar a esa nota altísima, extática, buscando siempre crestas de olas más altas.
A veces el clímax era bajito, a veces a voz en cuello, pero siempre gustábamos de cantarnos, decantarnos, encantarnos, diría, pero ya sería mucho empalago… aunque sí.
Nos habremos cansado en algún momento, toda canción favorita repetida, rerrepetida, rerrerreiterada llega a hastiar, pero siempre vuelve a emocionarnos igual, era nuestra ventaja sobre la costumbre.
Siempre volvía el sonsonete húmedo y fácil de tus dientes en mi cuello, versando cada centímetro que entonces se convertía en metro, en kilómetro hacia el cielo y hacia dentro.
Y ya nunca son tus labios, y ya nunca será tu lengua, son mis dedos incompetentes, desafinados, fuera de tiempo, secos, sin voz, sin vos, que se avergüenzan al sorprenderse tratando de cantar tu canción en mí, y rápido improvisan y rascan una comezón inventada, masajean calmando una preocupación que no hay.
De las potentes descargas que sentía en el pecho, en el estómago, en el vientre, con esa vieja canción, ahora quedan apenas unos toquecitos tímidos, tibios en quiénsabedónde, no se puede ni ubicar.
Y aunque estas ganas de gritarte no se van por más que intente cantarte como antes, apenas alcanzo a tararearte ya.
lunes, 27 de agosto de 2018
BLASFEMIAS BENDITAS
"Los mecos del cura me supieron a mierda esta mañana, seguro mi hermanito llegó antes y como siempre está manchado me tocó probar su mierda de paso, mañana debo madrugar, esto sabe de la verga, de la verga con popó."
¿Usted, padre o madre de familia, quiere que a sus hijos les pasé esto, o quieren enterarse después de que ya ha sucedido, o quieren ir a interrumpirlo en este preciso momento? Desafortunadamente vivimos con una plaga sistémica de depredadores sexuales desde hace más de 2,000 años, la cual está perfectamente organizada y constantemente están recibiendo información de cada nuevo niño que nace cerca de su área de acción.
CADA BAUTIZO ES INFORMACIÓN SOBRE UNA NUEVA PRESA POTENCIAL.
Además no hay manera de saber quien en la Iglesia Católica es o ha sido o siempre seguirá siendo un depredador sexual, mantienen una estricta opacidad inescrutable para cualquier persona ajena a su organización, por lo cual lo único razonable es establecer defensas proactivas desde las más tempranas edades.
LO PRIMERO ES OBVIO, NO RELACIONARSE CON LA IGLESIA.
Ningún niño debería quedar al alcance de ningún depredador, de cualquier clase.
LO SEGUNDO ES ENSEÑARLOS A BLASFEMAR.
No se debe descartar el impacto psicológico de una blasfemia, bien utilizada puede detener a un atacante el tiempo suficiente para escapar. Lo más sencillo es entrenar a los pequeños del hogar a repetir las siguientes palabras si alguna vez se encuentran en la presencia de algún sacerdote, en cualquier situación, aunque el sacerdote implicado no esté interactuando con el niño, este de todos modos debe saber decir, en cuanto vea al sacerdote y a todo pulmón "EL ESPÍRITU SANTO ES PURO PEDO", esta sencilla frase es fácil de memorizar y divertida para repetir; después con el desarrollo del lenguaje y de los procesos cognitivos de los niños se podrán ir agregando elementos a esta blasfemia e ir creando las suyas propias. Otras sugerencias son las siguientes:
"LA "VIRGEN" MARÍA ES UN APODO IRÓNICO" es una blasfemia útil para discutir sobre los dobles estándares impuestos a la sexualidad entre hombres y mujeres desde siempre.
"EL ESPÍRITU SANTO ES UN FANTASMA VIOLADOR" es una blasfemia útil para discutir sobre consentimiento y como los mitos similares de divinidades violadoras reflejan la perpetuidad de la cultura de la violación.
"JESUCRISTO FUE UN MITO QUE SIGUE SIENDO REDITUABLE", esta blasfemia puede ayudar a discutir sobre los efectos nocivos del capitalismo y la mercadotecnia con su publicidad engañosa.
Y EL TERCER PUNTO ES, OBVIAMENTE; EDUCAR ATEOS.
martes, 21 de agosto de 2018
Te quiero de mil maneras.
Te
quiero de mil maneras.
Te quiero de mil maneras,
cuando duermes y cuando sueñas, te quiero cuando
hablas y cuando te pierdes en tu imaginación de niño,
soñando y cayendo.
Te quiero mientras
acaricias mi cabello, miras mis defectos más discretos y no te vas.
Te quiero cuando
tranquilizas mi alma y la haces ver menos negra, cuando me siento menos muerta
por las caricias que te hago en mi mente y sobre tu piel
bajo la luz y en plena obscuridad.
Te quiero cuando el viento sopla y despeina tus ideas, cuando
callas mi boca con mil besos y te despides con uno, porque siempre hay un regreso, un
nuevo encuentro.
Te quiero cuando haces temblar mis piernas, hasta que mi
sombra se esconda bajo la noche y el frío cale menos en el alma.
Te quiero sin pudor y en mi miedo de perderme
en caminos dónde no estés tú, en la soledad que nadie quiere.
Te quiero en mi regreso y te anhelo
detrás de cada puerta que mis manos tocan y mis piernas
cruzan a ciegas.
Te quiero en la distancia, en lo prohibido y en lo soñado, en
mi realidad y en la fantasía, te quiero en el silencio, en el mañana y en el por siempre.
Te quiero cuando ríes y cuando te marchas
decepcionado del mundo fatal y delirante.
Te quiero y te querré hasta que el sol deje de esconderse
del otro lado dela tierra y la luna caiga.
Te quiero hasta que el espacio sea ocupado por alguien que no
sea Dios, y las estrellas se junten para morir conmigo
Te quiero de la forma en que se quiere al "amor de una
vida", para siempre y para amarla, así te quiero, así te amo.
Te quiero mientras
acaricias mi cabello, miras mis defectos más discretos y no te vas.
Ayded HDíaz.
miércoles, 15 de agosto de 2018
tqm mrc
Escrito por: @antropotiroidea
Estaba viendo hacia dentro de mi.
Era eso o aventarme desde un puente sin botón de auxilio antisuicida.
Siempre quise ser habitada por insectos.
Los encontré.
Las mariposas bailaban charanga y un escorpión la hacía de contorsionista
...
tan parecido al amor:
La vorágine y la lucha contra sí mismo.
La modernidad trae consigo atajos para el romance que sistematizan el enamoramiento,
dos mil dieciocho:
creemos que Luis Miguel es un dios,
“un Sol en un pueblo azteca”;
usamos Netflix para ver Televisa pero desde un servicio de paga;
nos entra el pack antes del par de frases que marcarán un fin siniestro;
tarareamos igual que el Padre Nuestro:
“Se nos va acabando el trago
sin saber qué es lo que hago
si contengo mis instintos
o jamás te dejo ir…”
Después volvemos a la cordura,
a retomar el papel vulnerable,
es mainstream cantar las de 1997 pero no pensar así,
ahora tenemos un smartphone,
feminismo y tiempo aire:
denunciamos por Twitter
lo que antes fue amor romántico.
Regresamos a la calma,
al mood de muerte chiquita,
crowdfunding de maestría y viajes a París,
tqm mrc
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Caricias que se desvanecen instantáneas. Caricias que se ocurren pero no ocurren. Que correrían dichosas la tela que también te es caricia...




