Por @vistaalienigena
Otra función de tu cerebro es la de informarte constantemente que estás vivo, que estás necesitando, que estás deseando, que puedes, que tienes una voluntad, que hay sucesos ordenándose frente a tus percepciones y todo eso es sólo para que no dejes de alimentarlo, literalmente mediante la ingesta de nutrientes y metafóricamente a través de la búsqueda constante, maniática, de estímulos, siempre con el objetivo final de conseguir transmitir, el mayor número de veces posible, tu parte de información genética que pueda crear otro cerebro similar. Por eso el aburrimiento es mortal, la ausencia de sensaciones, de información nueva y estimulante es casi como si ya hubiera muerto y con eso la esperanza de cumplir su cometido, o peor aún, como si estuviera enterrado vivo, lo cual es un miedo irónico para algo que de hecho está encerrado en una bóveda a la que nunca debe entrar la luz.
Otra función de tu cerebro es la de informarte constantemente que estás vivo, que estás necesitando, que estás deseando, que puedes, que tienes una voluntad, que hay sucesos ordenándose frente a tus percepciones y todo eso es sólo para que no dejes de alimentarlo, literalmente mediante la ingesta de nutrientes y metafóricamente a través de la búsqueda constante, maniática, de estímulos, siempre con el objetivo final de conseguir transmitir, el mayor número de veces posible, tu parte de información genética que pueda crear otro cerebro similar. Por eso el aburrimiento es mortal, la ausencia de sensaciones, de información nueva y estimulante es casi como si ya hubiera muerto y con eso la esperanza de cumplir su cometido, o peor aún, como si estuviera enterrado vivo, lo cual es un miedo irónico para algo que de hecho está encerrado en una bóveda a la que nunca debe entrar la luz.
Pensándolo bien, sentirse vivo es el modo como el cerebro se convence a sí mismo de seguir adelante cada día, de darse sentido a sí mismo y así el aburrimiento es la pérdida de ese sentido, es detenerse abruptamente en medio de la nada oscura y comenzar a percibir las paredes abovedadas, pero duras y plagadas de protuberancias dolorosas, que lo rodean por completo, donde lo único perceptible sería una pulsación continua y enloquecedora que pareciera venir de todos lados. El aburrimiento es un cerebro que empieza a pensar demasiado en sí mismo.
El aburrimiento es la realidad más absoluta del cerebro, la más hiriente: no estás en control de nada.
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